You are using an outdated browser. For a faster, safer browsing experience, upgrade for free today.

Coches del futuro: ya están aquí.

Aunque las películas de ciencia-ficción nos inculcaron la idea de que los coches voladores inundarían el cielo de nuestras ciudad futuristas, eso aún dista mucho de la realidad.

Lo cierto es que el sector automovilístico está viviendo una revolución que avanza a pasos agigantados. Las innovaciones tecnológicas que llegarán pronto a los vehículos (algunos ya están dando sus primeros pasos) cambiarán la conducción tal y como la conocemos aunque éstos todavía vayan por el asfalto.

Todos conduciremos un coche eléctrico.

Los coches eléctricos se impondrán en el futuro por ser más eficientes y menos contaminantes. Esta tendencia está reforzada legalmente por las obligaciones ambientales de los países de reducir las emisiones de partículas y de gases de efecto invernadero. En los próximos años, motores híbridos o eléctricos cada vez más potentes reemplazarán gradualmente al motor de combustión tradicional. Los ingenieros están ya trabajando en baterías con una gran autonomía que podrían durar 600 o 700 kilómetros sin recargar.

Algunos países se plantean prohibir que los coches diésel y de gasolina rueden por sus ciudades y limitarán su acceso en los próximos años, por lo que en el futuro tendremos ciudades más limpias y un mundo más verde.

Coches autónomos.

Google y Tesla llevan ya algunos años probando coches que se conducen solos y están llevando a cabo grandes avances en este sentido.

La conducción totalmente autónoma donde el conductor no atienda los pedales ni el volante (quizás ni siquiera exista el volante ni los pedales tal y como los conocemos) no será una realidad en nuestras calles hasta dentro de 15 o 20 años, pero sí veremos a corto plazo cómo progresivamente los vehículos se harán cargo de la conducción.

De hecho, desde hace algunos años, los fabricantes han sacado ya al mercado coches nuevos que nos ayudan con ciertos aspectos de la conducción como el control de velocidad crucero, el sistema de ayuda al estacionamiento (Park Assist) o el asistente de frenada automática.

 

Con los coches totalmente autónomos, al más puro estilo Michael Knight en “El Coche Fantástico” podremos pedirle a nuestro coche que nos recoja en el aeropuerto, que nos espere en la puerta del trabajo para llevarnos al gimnasio o que aparque solo en el garaje.

Y lo mejor, viviremos los atascos de una manera mucho más productiva y entretenida. Ya no estaremos malhumorados tocando el claxon mientras miramos los centímetros que se mueve el coche que tenemos delante. Los coches eléctricos al prescindir de muchos de los elementos de la mecánica actual contarán con interiores más espaciosos y tendrán un habitáculo muy parecido a nuestra sala de estar. Mientras viajamos o estamos parados en una aglomeración, podremos dormir en asientos más grandes y cómodos, ver películas en pantallas táctiles, revisar nuestro email o realizar videoconferencias.

Al igual que ya ocurre con los smartphones y ordenadores, tendremos un asistente virtual que nos dará información a tiempo real del tráfico, nos asistirá en el viaje y nos ayudará con nuestras tareas domésticas y laborales mientras conducimos.


Un mundo sin accidentes.

El error humano está detrás del 90% de los accidentes de tráfico. Los coches sin conductor serán mucho más seguros y se espera que la cifra de accidentes disminuya significativamente hasta casi desaparecer.

Además, las grandes compañías están ya incorporando avances importantes en materia de seguridad en su flotas. Según la web futurism.com, el espejo retrovisor será historia en poco años. Mitsubishi está desarrollando la instalación de cámaras en lugar de retrovisores en sus modelos. Los nuevos coches llevarán cámaras que recogerán una visión de 360 grados y podrán captar objetos a grandes distancias, diferenciando entre peatones, coches o motocicletas, incluso con mal tiempo o de noche. !Se acabaron los ángulos muertos del retrovisor!

Otra medida propuesta por la marca japonesa para reducir accidentes es un nuevo sistema de seguridad que proyectaría símbolos en el suelo para informar a otros conductores y peatones de las acciones que va a llevar a cabo el conductor.


Coches conectados con la ciudad.

Ya podemos conducir coches con conectividad que se ponen en contacto automáticamente con asistencia en carretera o realizan una llamada de emergencia si detectan que hemos sufrido un accidente, reduciendo el tiempo de espera en la intervención de los servicios médicos.

Los coches no sólo estarán conectados a Internet, a nuestra agenda y a nuestro lista favorita de música; estarán conectados con otros coches, incluso pueden estar conectados a las señales de tráfico, la carretera y los edificios. Los automóviles que vendrán nos avisarán del estado de las carreteras y de cualquier incidencia, redirigiéndonos a otras rutas alternativas y con las que tardaremos menos tiempo en llegar a nuestro destino.

¿Imagina recibir mensajes y ofertas en su parabrisas? Parece de película pero ya hay empresas que están desarrollando softwares para que recibamos en la pantalla de nuestro parabrisas publicidad de aquellos establecimientos que se encuentran cerca de nuestra ruta mientras conducimos.

La conectividad también está sujeta a una mejor seguridad vial. Como los coches “hablarán” entre ellos, si un conductor frena repentinamente o da un giro brusco, el automóvil emitirá una advertencia al resto de automóviles que estén cerca para ayudarlos a evitar una colisión.

Además, los vehículos del futuro, equipados con cámaras y sensores, emitirán advertencias o se pararan automáticamente cuando detecten que un conductor está mareado, somnoliento o se sale de la calzada. Estos sensores podrían medir la respiración o la frecuencia cardiaca y actuar automáticamente en casos de emergencias.

 

¿Qué hay de los coches que vuelan entonces? Algunos expertos indican que quizás en el año 2050 se comercialicen los primeros coches voladores, pero serán tan caros que sólo lo podremos ver en un concesionario de lujo y al alcance de unos pocos. Así que para muchos seguirán siendo de ciencia-ficción.