¿Pueden los coches eléctricos salvar el planeta?
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Una cuarta parte de los gases de efecto invernadero provienen de vehículos de combustión interna. Los nuevos medios de transporte eléctricos ¿ayudarán a evitar los efectos del calentamiento global?

En su luchar contra el cambio climático, países como Francia, Noruega o Reino Unido disponen de planes para abandonar de forma progresiva los coches impulsados por combustibles fósiles antes de 2050 en favor de coches eléctricos. Pero su ayuda al medio ambiente es dudosa si las baterías se recargan con electricidad generada por los combustibles fósiles de siempre.

Un panorama difícil.

En 2018, alcanzamos un 1,6% de emisiones de carbono. Ante esta cifra aparentemente sin importancia el IPCC, Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, recomienda reducirlas a 0 en 2050. Esto evitaría el aumento de la temperatura mundial a 1,5ºC tomando como referencia la era anterior a la industria. Un sólo punto más, sería sintomático y tendría consecuencias desastrosas.

El crecimiento de emisiones puede impedirse con la eliminación progresiva del parque de coches contaminantes. Sin embargo, disminuir las emisiones de carbono es difícil. En 2018 se llegaron a alcanzar niveles que nunca antes se habían alcanzado, aunque precisamente fue el año de mayor consumo de energías renovables en la historia.

Es cierto que los vehículos eléctricos producen menos emisiones que los convencionales, aunque también lo es que generan dióxido de carbono durante una fabricación que utiliza cantidad de energía. Del mismo modo que las propias tecnologías de energías limpias y renovables.

¿Pueden los coches eléctricos salvar el planeta?

En diciembre de 2015, Naciones Unidas alcanzó un acuerdo amplio para reducir los gases de efecto invernadero, que son responsables de la temperatura global. Sin embargo, los científicos advierten de la necesidad de duplicar esfuerzos por parte de los países para imperdir el punto de no retorno antes de 2050.

Afirma Raquel Montón, especialista en Energía de Greenpeace: “Ya estamos sufriendo las consecuencias del cambio climático, pero nunca va a ser tarde para actuar. Y tenemos una oportunidad. La buena noticia es que los desarrollos tecnológicos nos están permitiendo ir hacia un sistema eléctrico 100% renovable, y las inversiones en energías limpias se han quintuplicado en todo el mundo… En la medida que podamos abastecer estos transportes con energías limpias, los vehículos eléctricos pueden jugar un importante papel contra el cambio climático”

El obstáculo de la oferta y la demanda.

Existe un inconveniente en los coches eléctricos, y su dependencia de la disponibilidad, y obtención de metales escasos en la naturaleza. Sus baterías contienen litio y cobalto, este último muy limitado. Esto ha llevado a los fabricantes de vehículos a  explorar modelos alternativos que no dependan de la escasez de estos recursos.

Desde el punto de vista del medio ambiente, la renovación del parque de vehículos debe pasar por ampliar plantas de reciclaje para el procesamiento de estos metales limitados. Incluso se requieren planes definidos para adaptar vehículos convencionales y transformarlos en eléctricos. No es lo propio que todos esos coches acaben en el vertedero.

Se complica más ayudar a reducir emisiones y catástrofes climáticas con vehículos eléctricos. La mayoría pondrá a cargar sus coches al regresar del trabajo por la noche, por lo que es probable que la red llegue a su tope de consumo. 

Podría tener sus consecuencias en los sistemas eléctricos regionales y municipales. Una posible solución se encuentra en el ajuste de tarifas y horarios de las compañías eléctricas. También en la “carga inteligente”, que consiste en cargar más coches en el momento de mayor producción local de energía renovable, gracias a sistemas de inteligencia artificial. 

¿Pueden los coches eléctricos salvar el planeta?

Cómo salvar las dificultades.

¿Pueden los coches eléctricos salvar el planeta?

Los precios de los vehículos eléctricos son altos, y las estaciones de carga disponibles escasas. Lo que suponen más inconvenientes como define el Oxford Institute for Energy Studies para el uso masivo de eléctricos. 

Su coste no puede bajar a menos que se produzcan en masa, y eso no puede ocurrir si no bajan los precios. Además las autoridades tienen que aceptar la necesidad de construir más estaciones de carga. 

La medidas gubernamentales ayudarían a prevenir estas barreras por medio de subvenciones, o con incentivos financieros para la movilidad limpia. A nivel municipal pueden incentivar el uso de eléctricos por medio de impuestos o zonas como el caso de Madrid Central.

¿Pueden los coches eléctricos salvar el planeta? Lo cierto es que  tienen una gran capacidad de disminuir la contaminación, siendo una alternativa de movilidad sostenible. Pero la producción de energía también tiene que ser limpia. Debemos ser prudentes con las materias primas limitadas. Y desde las autoridades competentes investigar la manera de asegurar el proceso hacia el uso de transportes que protejan el medio ambiente.