Coches de 7 plazas de segunda mano: qué debes valorar antes de comprar uno
Ángela Aguilera Baena
Tener dos asientos extra puede resolver muchas situaciones familiares, pero conviene comprobar cuánto espacio ofrecen de verdad, cómo se accede a ellos y qué sacrificios implica en maletero y uso diario
Un coche de siete plazas puede ser una solución muy práctica para una familia numerosa, para quien viaja a menudo con más pasajeros o para quien necesita esos dos asientos extra de forma ocasional. Pero comprar uno de segunda mano exige mirar algo más que el número de plazas que aparece en la ficha.
En muchos modelos, la tercera fila está pensada para un uso puntual y no ofrece el mismo espacio que la segunda. También puede reducir mucho el maletero cuando se lleva desplegada. Por eso, antes de decidir, conviene pensar cuántas veces se van a utilizar realmente las siete plazas y quién va a ocuparlas.
Siete plazas no significa siete asientos iguales
La primera comprobación debe ser física. Hay vehículos de siete plazas con una tercera fila bastante utilizable y otros en los que esos dos asientos son más apropiados para niños o trayectos cortos.
No basta con sentarse delante y comprobar que la postura de conducción es cómoda. Conviene acceder a la tercera fila, probar el espacio para piernas y cabeza y ver cuánto hay que desplazar la segunda fila para entrar.
Si esas plazas se van a utilizar cada semana, la facilidad de acceso tiene mucho peso. Un asiento que obliga a hacer demasiadas maniobras puede resultar incómodo en el día a día, especialmente con niños pequeños o personas mayores.
El maletero cambia mucho con la tercera fila desplegada
Uno de los errores más habituales es mirar únicamente la capacidad máxima del maletero con cinco plazas.
En muchos coches de siete plazas, al levantar la tercera fila queda un espacio bastante más reducido. Puede seguir siendo suficiente para bolsas pequeñas, pero no necesariamente para el equipaje de siete personas.
Por eso interesa probar el coche en la configuración que se utilizará realmente. Si la familia viaja con siete ocupantes y varias maletas, el dato importante es cuánto espacio queda con todos los asientos montados, no cuánto ofrece el coche cuando se abaten las dos plazas traseras.
También conviene revisar lo sencillo que resulta plegar y desplegar esos asientos y si, cuando no se usan, quedan integrados en el suelo o restan espacio de carga.
Si hay niños, comprueba las sillitas antes de comprar
En España, los menores de hasta 135 centímetros deben utilizar un sistema de retención infantil adecuado. En un coche de siete plazas, eso obliga a comprobar no solo cuántos asientos hay, sino dónde pueden instalarse correctamente las sillitas.
No todos los modelos ofrecen ISOFIX en las siete plazas ni permiten colocar cualquier sistema de retención en la tercera fila. Incluso entre vehículos familiares, disponer de tres anclajes ISOFIX traseros sigue siendo relativamente poco frecuente.
Si se van a utilizar dos o tres sillitas a la vez, merece la pena llevarlas al concesionario y probarlas físicamente. Hay segundas filas que parecen amplias pero no permiten colocar tres sistemas de retención lado a lado con comodidad.
También puede consultarse la información de seguridad del modelo concreto. Euro NCAP evalúa la instalación de sistemas de retención infantil en distintas posiciones del vehículo, incluida la tercera fila cuando existe.
SUV, monovolumen o vehículo familiar: no todos resuelven igual el espacio
El mercado de ocasión ofrece siete plazas en carrocerías muy distintas.
Un SUV puede aportar una posición de conducción elevada y un diseño atractivo, pero no siempre es el que mejor aprovecha el espacio interior. Los monovolúmenes y algunos vehículos derivados de comerciales suelen ofrecer una carrocería más cuadrada y una distribución interior especialmente práctica para familias.
No hay una opción mejor en términos absolutos. Si las siete plazas se utilizarán solo algunas veces al año, puede bastar un SUV con tercera fila plegable. Si viajan seis o siete personas de forma habitual, merece la pena priorizar acceso, anchura interior y maletero antes que la estética de la carrocería.
El tamaño exterior también pesa en Madrid
Un siete plazas suele ser más largo y voluminoso que un turismo convencional. En Madrid esto importa especialmente si se utiliza a diario en ciudad.
Antes de comprar conviene medir la plaza de garaje, comprobar anchura, longitud y radio de giro y valorar si el vehículo será cómodo para los recorridos habituales. Un coche excelente para viajar con toda la familia puede resultar incómodo si cada día hay que maniobrar en un garaje muy ajustado.
También aumentan algunos costes asociados al tamaño: neumáticos, consumo, seguro o determinadas piezas de desgaste pueden ser superiores frente a un coche más ligero.
La motorización debe adaptarse al uso familiar
En un vehículo grande y cargado, la motorización merece especial atención.
Si predominan ciudad y trayectos cortos, gasolina e híbridos pueden resultar opciones interesantes. Si se hacen muchos kilómetros por autovía con pasajeros y equipaje, determinados diésel modernos pueden seguir teniendo sentido por consumo y autonomía.
También existen siete plazas electrificados, pero en los híbridos enchufables y eléctricos conviene revisar cómo afecta la tercera fila o el equipaje a la autonomía real y si existe una rutina de carga adecuada.
En Madrid, además, el distintivo ambiental puede influir en el uso diario. Por eso conviene cruzar número de plazas, motorización y etiqueta antes de decidir.
Comprueba el mecanismo de los asientos y el desgaste interior
En segunda mano, la tercera fila añade elementos que conviene revisar con atención.
Hay que comprobar que los asientos pliegan y bloquean correctamente, que los cinturones funcionan bien y que no existen holguras o piezas dañadas en guías, tiradores o mecanismos.
También interesa observar el desgaste de tapicerías, plásticos traseros, anclajes y suelo del maletero. Un siete plazas suele tener un uso familiar intenso y esas zonas pueden dar pistas sobre cómo se ha utilizado el coche.
Comprar siete plazas solo si realmente las necesitas
El mejor siete plazas no es el más grande ni el que ofrece más equipamiento. Es el que permite utilizar esas plazas extra sin comprometer demasiado el resto de necesidades.
Antes de comprar, conviene responder tres preguntas: cuántas veces viajarán más de cinco personas, quién ocupará la tercera fila y cuánto equipaje habrá que transportar cuando todas las plazas estén ocupadas.
Con esas respuestas resulta mucho más fácil elegir entre un SUV, un monovolumen o un familiar de siete plazas y evitar pagar durante años por un tamaño que apenas se utiliza.
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